Mostrando las entradas con la etiqueta porque porque se lleva en el corazón...(sobre la tnuá más grande de la Argentina). Mostrar todas las entradas
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viernes, 7 de noviembre de 2008
Ma jadash?-A 13 años del asesinato de Rabin-Edy
La fecha oficial de recordacion del asesinato de Itzjak Rabin es el 12 de Jeshvan y en el calendario gregoriano será la proxima semana De todos modos, la fecha de noviembre esta marcada en nuestros recuerdos y es por ello que decidí compartir con ustedes las concluisones de una encuesta realizada recientemente en Israel que analiza el alcance de esta fecha de recordacion entre los diferentes sectores de la sociedad. Ante la pregunta del siginificado del Día de Recordación del asesinato de Rabin, 60% contestó que se trata de un día de duelo nacional, un 29% afirmó que es un día que se aprovecha para fines politicos y un 11% dijo que es un día más en el calendario.Con respecto a la definición de los encuestados, entre los religiosos nacionalistas un 72% afirmó que lo ve como un día politico, un 15% dice que es un día de duelo nacional y un 13% lo reconoce como un día más. Para el 53% de los ortodoxos es un día que se usa para hacer politica, un 38% es indiferente y un 6% lo toma como un día de luto. Frente a ello un 71% de los laicos lo define como una día de duelo, un 20% lo observa como una jornada aprovechada politicamente y solo un 9% como un día mas La segunda cuestion tiene que ver con la pregunta "¿De que público hay que temer más que pueda crecer el proximo asesino político?". Un 28% contestó por los arabes israelíes, un 28% por los colonos, un 14% se inclinó por los fanaticos de izquierda, un 12% por los adeptos de derecha, un 8% por los religiosos nacionalistas, un 5% por los seculares y un 5% por los ortodoxos. La integracion de las respuestas de la encuesta marca que la responsabilidad no esta en las manos de estos sectores. La responsabilidad es de todos y tambien de los medios de comunicación, para no colocar a este Día de Recordación como un instrumento político, sinó para que esta jornada fortalezca el entendimiento reciproco. La vida de Rabin no se puede devolver. pero hay que intentar que el lugar de la memoria sea central y permita que tengamos la posibilidad de seguir creciendo.
miércoles, 30 de julio de 2008
Palabras finales... o no.. (epoapoapoapoapoalim!)
Llegamos a la tnuá probablemente sin saber qué es lo que iba a pasar. Solo nos despedimos en nuestras casas y algo tímidos con nuestros bolsitos llenos de incertidumbres y miedos entramos en un mundo que tardaríamos en entender. Este mundo mágico que no existía como los demás. porque no era un lugar lo que lo formaba, ni la comida ni las responsabilidades. En este mundo lo que existía eran personas, con sentimientos, con chistes para contar, que de a poco iban a empezar a soñar, y a sonreír para solucionar todo, a pensar en como podría ser el mundo, a descubrir de a poco en cada sonrisa, en cada palabra, en cada mirada lo que es un amigo, aprendiendo a ser feliz.
Y de a poco todo se fue llenando de recuerdos, de momentos, de ganas. Y esperar los días en que volveríamos a entrar a este mundo sin lugar ni tiempo. Y quererlos, de a poco y sin darnos cuenta, formar un grupo, mi kvutzá, mi única kvutzá.
Tan chiquitos éramos... pero creíamos ser grandes! Mientras cantábamos canciones de moda y jugábamos a ser madrijim. Y saltando en una avirá, y extrañando nuestras casas, solo creciendo. Tan grandes parecían ellos... con sus jultzot y su forma de hablar y contarnos cosas que no sabíamos y siempre ahí para abrazarnos si teníamos frío o ayudarnos en lo que no podíamos hacer. Tan grandes... y nosotros ahora, con jultzot y dando peulá, pero somos chicos! Todavía nos falta aprender a reirnos y soñar... si recién ayer teníamos tanto miedo y dudas. Si no me di cuenta cuando crecí...
Pero crecimos. Y ahora nos pondremos la jultzá y vamos a ser la tnuá. Y ahora veinte o treinta janijim pensarán que somos gigantes. 20 o 30 janijim que están empezando a entender este mundo que yo todavía no entiendo del todo. Solo nosotros sabremos el secreto de que somos tan chicos como ellos. O tan grandes.
Tal vez nunca entendamos la tnuá. Tal vez no entendamos algo que se siente. ¿Para qué entenderlo? Solo vamos a sentir...
Y de a poco todo se fue llenando de recuerdos, de momentos, de ganas. Y esperar los días en que volveríamos a entrar a este mundo sin lugar ni tiempo. Y quererlos, de a poco y sin darnos cuenta, formar un grupo, mi kvutzá, mi única kvutzá.
Tan chiquitos éramos... pero creíamos ser grandes! Mientras cantábamos canciones de moda y jugábamos a ser madrijim. Y saltando en una avirá, y extrañando nuestras casas, solo creciendo. Tan grandes parecían ellos... con sus jultzot y su forma de hablar y contarnos cosas que no sabíamos y siempre ahí para abrazarnos si teníamos frío o ayudarnos en lo que no podíamos hacer. Tan grandes... y nosotros ahora, con jultzot y dando peulá, pero somos chicos! Todavía nos falta aprender a reirnos y soñar... si recién ayer teníamos tanto miedo y dudas. Si no me di cuenta cuando crecí...
Pero crecimos. Y ahora nos pondremos la jultzá y vamos a ser la tnuá. Y ahora veinte o treinta janijim pensarán que somos gigantes. 20 o 30 janijim que están empezando a entender este mundo que yo todavía no entiendo del todo. Solo nosotros sabremos el secreto de que somos tan chicos como ellos. O tan grandes.
Tal vez nunca entendamos la tnuá. Tal vez no entendamos algo que se siente. ¿Para qué entenderlo? Solo vamos a sentir...
lunes, 19 de mayo de 2008
Momentos
-Javerim jazak...
-¡Jazak ve`ematz!
-¡¡Más fuerte!!¡JAVERIM JAZAK...!
-¡¡JAZAK VE`EMATZ!!!!
Nunca pensé que lo dirían...
-¡Jazak ve`ematz!
-¡¡Más fuerte!!¡JAVERIM JAZAK...!
-¡¡JAZAK VE`EMATZ!!!!
Nunca pensé que lo dirían...
martes, 26 de febrero de 2008
Flashes
La pantalla preguntaba, decía, hería: "¿Debe seguir existiendo la tnuá?
Todos, absortos, golpeados, empezaron a mirarse. Las caras se encontraban, se miraban, se preguntaban, gritaban por una respuesta, pedian por favor...
Hasta que alguien dijo "no..." y siguieron otros con más "no, la verdad que no" y despacio se fueron parando, depidiendo, yendo hacia la puerta, marcando un final.
Era una pregunta peligrosa.
Bajamos del micro, sin notarlo empezamos a hablar, quedamos en que vayamos todos juntos, sentarnos en la plataforma 75.
Empezamos a caminar la cuadra que nos separaba de Retiro. Entonces mire y me asusté: no había madrijim... Ya nadie más grande que nos de seguridad, nadie más grande que tome las decisiones por nosotros, nadie a quién seguir...
Después recorde: ahora nosotros somos los madrijim. Que miedo. Pero que tantas otras cosas.
Sentado solo. Gente que va, que no mira, gente que pide, gente que fuma al lado tuyo, gente sola, ruido, luces, mugre. Sentado solo, en Retiro, esperando mi micro. Solo, y más solo, en un lugar donde la gente pasa: pero no queda, no acompaña. Solo. Tres mujeres y un nene se sientan al lado mio... un poco lejos, tampoco me conocen. "Tiene que decir Rivera..." y me sentí muy bien. Condenados a escuchar Rivera aunque no sepan donde queda, y la palabra Rivera flotando tan cerca. "¿Y así vamos a Guamini?" preguntó el nenito. Y entonces si, en las miles de personas que veía, en los miles de micros que llegaban, en el ruido y la desconfianza, me sentí muy cerca de mis cosas, de mi lugar, de mi gente. Y tan lejos de todo eso...
Todos, absortos, golpeados, empezaron a mirarse. Las caras se encontraban, se miraban, se preguntaban, gritaban por una respuesta, pedian por favor...
Hasta que alguien dijo "no..." y siguieron otros con más "no, la verdad que no" y despacio se fueron parando, depidiendo, yendo hacia la puerta, marcando un final.
Era una pregunta peligrosa.
Bajamos del micro, sin notarlo empezamos a hablar, quedamos en que vayamos todos juntos, sentarnos en la plataforma 75.
Empezamos a caminar la cuadra que nos separaba de Retiro. Entonces mire y me asusté: no había madrijim... Ya nadie más grande que nos de seguridad, nadie más grande que tome las decisiones por nosotros, nadie a quién seguir...
Después recorde: ahora nosotros somos los madrijim. Que miedo. Pero que tantas otras cosas.
Sentado solo. Gente que va, que no mira, gente que pide, gente que fuma al lado tuyo, gente sola, ruido, luces, mugre. Sentado solo, en Retiro, esperando mi micro. Solo, y más solo, en un lugar donde la gente pasa: pero no queda, no acompaña. Solo. Tres mujeres y un nene se sientan al lado mio... un poco lejos, tampoco me conocen. "Tiene que decir Rivera..." y me sentí muy bien. Condenados a escuchar Rivera aunque no sepan donde queda, y la palabra Rivera flotando tan cerca. "¿Y así vamos a Guamini?" preguntó el nenito. Y entonces si, en las miles de personas que veía, en los miles de micros que llegaban, en el ruido y la desconfianza, me sentí muy cerca de mis cosas, de mi lugar, de mi gente. Y tan lejos de todo eso...
martes, 15 de enero de 2008
Palabras torpes... pero vamos mejorando...
La noche esta estrellada, y hoy no hay viento. El fuego es tibio, e ilumina apenas... ilumina solo lo que querés ver. Entonces estan ellos felices, ellos que saben de todo esto, ellos que desde afuera demuestran que supieron estar adentro. Estan ellos, y sus imágenes se ven hermosas, mezclan la felicidad con el saber que la felicidad a veces cambia. Sus jultzot hablan por ellos, y es entonces que el fuego deja ver el resto.
El resto somos nosotros, también bajo esa noche estrellada. Nosotros que nos miramos y no sabemos bien quienes somos. Nosotros que nos conocimos alguna vez, que hablamos y compartimos sin querer. Que quisimos, pero sin querer. Estamos nosotros y ahora sabemos que si, que el tiempo paso, y ni siquiera trato de avisarnos. Ahora lo sabemos, el último paso del camino es el comienzo de otro. Pero igual quiero mirar una vez más atrás antes de seguir...
La tnuá siempre fue dificil de explicar. Se pueden explicar las leyes físicas, se puede explicar razones del sionismo, se puede explicar el pensamiento... pero la tnuá no la sé explicar. Al principio fue un marco en el que todos hablaban, todos hacían, en la tnuá nadie esta quieto, todos opinan, todos dicen, todos hacen, todos quieren, todos aprenden, todos disfrutan. En la tnuá uno puede pensar... en la tnuá uno puede decir. Pero de repente, todo se hizo más grande.
Y la tnuá se fue transformando en amigos, en amores, en aventuras, en recuerdos, en descubrir, en conocer, en ayudar, en creer, en ser. Ser judío, ser amigo, ser hejalutz. Y es entonces cuando el fuego los ilumina a ustedes, los que fueron mi tnuá. Están los madrijim, están los que ayudan, están los que acompañan... pero ustedes son mi tnuá.
Y ahora que lo entendí, ahora que lo sé, es cuando la tnuá empieza a pertenecernos. Siempre la sentí mía, mía y de todos, pero ahora es cuando debemos ponernos al mando... y hacerla funcionar, para que todos puedan sentir y vivir lo que a nosotros nos tocó.
Habrá muchas noches más estrelladas, habrá muchas más llamas que iluminen nuestrs rostros. Pero no volveré ya a sentir por primera vez esa sensación de darme cuenta que los quiero mucho. Pero ya no lo olvidaré...
El resto somos nosotros, también bajo esa noche estrellada. Nosotros que nos miramos y no sabemos bien quienes somos. Nosotros que nos conocimos alguna vez, que hablamos y compartimos sin querer. Que quisimos, pero sin querer. Estamos nosotros y ahora sabemos que si, que el tiempo paso, y ni siquiera trato de avisarnos. Ahora lo sabemos, el último paso del camino es el comienzo de otro. Pero igual quiero mirar una vez más atrás antes de seguir...
La tnuá siempre fue dificil de explicar. Se pueden explicar las leyes físicas, se puede explicar razones del sionismo, se puede explicar el pensamiento... pero la tnuá no la sé explicar. Al principio fue un marco en el que todos hablaban, todos hacían, en la tnuá nadie esta quieto, todos opinan, todos dicen, todos hacen, todos quieren, todos aprenden, todos disfrutan. En la tnuá uno puede pensar... en la tnuá uno puede decir. Pero de repente, todo se hizo más grande.
Y la tnuá se fue transformando en amigos, en amores, en aventuras, en recuerdos, en descubrir, en conocer, en ayudar, en creer, en ser. Ser judío, ser amigo, ser hejalutz. Y es entonces cuando el fuego los ilumina a ustedes, los que fueron mi tnuá. Están los madrijim, están los que ayudan, están los que acompañan... pero ustedes son mi tnuá.
Y ahora que lo entendí, ahora que lo sé, es cuando la tnuá empieza a pertenecernos. Siempre la sentí mía, mía y de todos, pero ahora es cuando debemos ponernos al mando... y hacerla funcionar, para que todos puedan sentir y vivir lo que a nosotros nos tocó.
Habrá muchas noches más estrelladas, habrá muchas más llamas que iluminen nuestrs rostros. Pero no volveré ya a sentir por primera vez esa sensación de darme cuenta que los quiero mucho. Pero ya no lo olvidaré...
martes, 9 de octubre de 2007
Palabras torpes intentando decir algo importante... por favor, vean más allá!
Si me preguntás por qué no lloré esa noche... y, no sé por qué no lloré. La verdad que debería haber llorado, pero no, no lloré. Saben que la tnuá es muy importante para mí... saben que ustedes son muy importantes para mi. Pero esa noche, cuando todos se daban cuenta de lo que acababa, no lloré, y me quemaba por dentro y se me agolpaban recuerdos y pensaba en todo a la vez, pero no, no lloré. Lloré por mis compañeros, lloré por algunos amigos, lloré por miles de cosas que se acaban, y esto se acaba, y yo no lloré. Quizá sea que no se acaba, quizá sea eso. Pero no, se que no, se va a acabar. No fue la frase, que aunque no sirva en ese tipo de momentos, se refiere a ellos, esa frase que dice "no llores por que termino, sonrie porque sucedio". No fue tampoco el haber llorado ya mucho, no fue un mal momento, no fue un mal lugar. Es que ustedes, aunque no se si alguno leerá, fueron mi única kvutzá. Nunca tuve otra gente de mi edad, con la cual charlar, con la cual reir, en el merkaz. Nunca salté con otros gritando "vamos el jalutz", y nunca compartí con otros lo que compartí con ustedes. Es que no quiero que lo último que piense de ustedes sea una lágrima, no quiero pensar que simplemente acabó y llorar, porque quiero reir, como lo hice siempre. Y tal vez después, cuando este solo, cuando no me vean, suelte una lágrima; y sonría, porque la vela que estaba al lado mio se apagó... pero estuvo un tiempo prendida. Y ese tiempo es una de las cosas que no se olvidan. Gracias por estar, gracias por ser parte, gracias por entender que no se pueden escribir los sentimientos, aunque los escriba, un poco cansado, un poco dormido, un poco sin ideas, un poco sin palabras... algun día se los voy a decir, bien alto, de frente, y se los diré bien, sin el sueño, sin el recuerdo de hace dos dias, sino con el recuerdo de toda una etapa, sino con el sueño de saber que las cosas en realidad nunca acaban, les diré de frente, gracias.
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